La desnutrición es el resultado del consumo insuficiente de alimentos  y de la aparición repetida de enfermedades infecciosas. La desnutrición puede ser crónica, aguda y desnutrición según peso para la edad. La desnutrición implica tener un peso corporal menor a lo normal para la edad, tener una estatura inferior a la que corresponde a la edad, estar peligrosamente delgado o presentar carencia de vitaminas y/o minerales. Aunque normalmente se menciona a la pobreza como la causa principal de la desnutrición, existen otras causas tan importantes como ésta, tales como la no lactancia materna exclusiva, la presencia de enfermedades como diarrea, infecciones respiratorias agudas, y otras; la falta de educación y de información sobre la buena o adecuada alimentación, el no consumo de suplementos vitamínicos o alimentos fortificados, y el costo de los alimentos. Cabe destacar que hay periodos de la vida en los que se tiene mayor predisposición a padecer desnutrición, como infancia, adolescencia, embarazo, lactancia y vejez, siendo el primero el que puede dejar severas secuelas, por ejemplo, disminución del coeficiente intelectual, problemas de aprendizaje, retención y memoria, escaso desarrollo muscular e infecciones frecuentes. Esto último representa una de las principales causas de mortalidad, ya que el déficit de nutrientes altera las barreras de inmunidad que protegen contra el ataque de gérmenes.

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En muchos casos, el consumo de alimentos no asegura una nutrición correcta. Se tendría que esperar a que los alimentos sean digeridos, absorbidos y metabolizados de la manera correcta, lo que trae como resultado la exposición de los nutrientes y su fácil incorporación al organismo. No es lo mismo diagnosticar a una persona con desnutrición que con malnutrición. La desnutrición implica la ingesta deficiente de los macronutrientes y vitaminas necesarias para una correcta alimentación. Por su parte, la malnutrición implica una descompensación o des-balance –que puede consistir en la ingesta deficiente o excesiva de algunos en relación a los parámetros necesarios– en el consumo de vitaminas, nutrientes, calorías, entre otros.

Los distintos tipos de desnutrición hablan de una patología provocada por una dieta incorrecta, baja en calorías y en proteínas. Puede tener lugar por factores sociales, como las hambrunas de los países subdesarrollados, o por una deficiencia del organismo –llamada anorexia–, que puede ser incapaz de absorber valores nutritivos. La desnutrición se presenta de manera devastadora durante el embarazo, la etapa fetal, la lactancia, la niñez y los últimos años, afectando en la actualidad a uno de cada seis adultos, y uno de cada tres niños. Existen tres tipos principales:

Desnutrición primaria: Es aquella que se presenta por la alimentación insuficiente. Su principal característica es la ingesta inadecuada, cualitativa y cuantitativamente hablando, de nutrientes. Está presente, en mayor medida, en los países subdesarrollados cuyas condiciones socioeconómicas y culturales son marginales. Muchas veces, esta patología es, en términos sociales, hereditaria, y se presenta en la etapa del embarazo, lo que da lugar a la desnutrición crónica, que es el retraso en el crecimiento por malas condiciones alimenticias que en el futuro podrán provocar graves enfermedades en las víctimas. Diariamente mueren más de cincuenta mil personas por desnutrición, y quinientos mil niños quedan ciegos al año por déficit de vitamina A.

Desnutrición secundaria: Esta clase de desnutrición se debe a otros trastornos fisiopatológicos tales como la imposibilidad de absorber, retener, almacenar, utilizar o excretar ciertos nutrientes por parte del organismo. Dicha deficiencia interfiere en la digestión provocando enfermedades estomatológicas como la anorexia o el vómito, e impide que cuerpo humano se sirva de los requerimientos energéticos necesarios para su correcto funcionamiento. La desnutrición secundaria puede devenir en diabetes, anemia, enfermedades pulmonares, cardiopatías, alteraciones en los riñones o deficiencias futuras en el sistema nervioso central.

Desnutrición mixta: Se trata de la conjunción de los dos anteriores (factores primarios y secundarios), es decir, un mal aporte de nutrientes y, además, una infección que impida al organismo la asimilación de los valores alimenticios. La desnutrición, que en la mayoría de las veces suele ser mixta, ya que las condiciones primarias derivan también en las secundarias, puede ser de primer, segundo o tercer grado. En primer grado el peso corporal equivale al setenta y cinco al noventa por ciento del requerido para la edad y el tamaño; en segundo grado corresponde al sesenta al sesenta y cinco por ciento; mientras en el tercer grado el peso del cuerpo es menor al sesenta por ciento, lo que afecta no sólo el desarrollo celular sino también la termogénesis, lo que deja a la víctima en inminente peligro de muerte.

Se puede prevenir una desnutrición procurando que el régimen alimenticio incluya vitaminas, proteínas, lípidos, minerales y carbohidratos en forma correcta, lo cual puede apoyarse mediante suplementos vitamínicos y complementos alimenticios; es fundamental que estas medidas se fortalezcan y vigilen estrechamente durante infancia, embarazo, lactancia y vejez.

En el recién nacido es primordial el consumo de leche materna, ya que cuenta con los nutrientes que le permitirán desarrollarse de manera normal y crear defensas; en caso de que la madre no pueda alimentarlo, el pediatra recomendará fórmula láctea que le proporcionará al pequeño adecuada alimentación. Cuando existen un diagnostico de desnutrición de primer y segundo grados debe seguirse dieta correcta, completa y variada, de fácil digestión, agradable y sencilla de ingerir. En desnutrición de tercer grado se deben introducir los alimentos en forma gradual, asegurar aporte de carbohidratos, proteínas, ácidos grasos esenciales (omega 3), vitaminas, minerales y oligoelementos. En ambos casos se puede recurrir a multivitamínicos, suplementos alimenticios y alimentos fortificados.